28.10.07
CARTA NO NACIONALISTA

CATALUÑA: CARTA NO NACIONALISTA
Rolando Sánchez Mejias y editores de Sibila
Pós-epígrafe:
Contra todos os importadores de consciência enlatada
Oswald de Andrade
Manifesto Antropofágico, 1928
1-¿Hacia dónde avanza el nacionalismo catalán? La pregunta, por supuesto, puede hacerse extensiva a otros nacionalismos y a su significado en las sociedades modernas. Al uso político de unos presuntos “valores de identidad” en tanto “pequeña realidad” alrededor de la cual la sociedad debería “contraerse”, suprimiendo de forma coercitiva las diferencias —ya en sí mismas modernas y complejas—, en nombre de una igualmente presunta homogeneidad de origen.
2-El nacionalismo catalán se articula hoy a través de una violencia más o menos solapada, que opera institucionalmente revestida de “buenas maneras” y apoyándose en una historia de “exclusión” y “renacimiento” para proteger presuntos “valores de identidad o etno-históricos”. A lo cual se añade un reciente nacionalismo más radical, que basa en la agresividad hacia los valores y las normas democráticas su política de exclusiones.
3-Pero la sociedad catalana no es sólo multilingüe. No se trata sólo -ni en primer lugar- del lenguaje. Demasiadas variables culturales confluyen actualmente en Cataluña como para que una minoría intente promover un colapso identitario. El nacionalismo no acaba de entender que la aplicación de una lengua no convierte al hablante en la identidad que esa lengua cree reproducir. Ni quiere entender que dicho esfuerzo por parametrar las operaciones lingüísticas no resuelve ni resolverá jamás el complejo problema de las identidades en el mundo moderno. Por otra parte, a partir de tales instrumentaciones –habría que sumar que el entramado institucional catalán, con el dinero público de contribuyentes bilingües-, sólo apoya proyectos, acontecimientos y políticas culturales enmarcadas dentro de la lengua catalana-, se crean fracturas innecesarias entre lenguas y culturas que hasta ahora han logrado crear vínculos y armonías saludables.
4-Hoy, en Cataluña, el entramado político, cultural y educacional ejerce una política francamente totalitaria. La reciente Feria de Frankfurt —donde la literatura catalana es el invitado especial— resulta un ejemplo de cómo puede manifestarse una opción totalitaria desde una sociedad democrática. De cómo se pueden manipular los nombres y las realidades culturales. De cómo el nacionalismo puede quebrar la complejidad de una literatura y reordenarla según gustos y mecanismos que no emanan de la complejidad y riqueza de esa misma literatura. Y de cómo la injerencia de los grupos políticos en el campo libre de la creación y la cultura no es sólo una gesticulación ridícula, sino también desestabilizadora y destructiva para la cultura en general y el equilibro social de una sociedad perfectamente bilingüe.
5-Podría pensarse que la reciente expulsión de una escritora latinoamericana de la emisora Radio Cataluña por no hablar en catalán es un acto extremo. Pero lo cierto es que hoy muchas instituciones catalanas practican hoy políticas despóticas contra los hablantes en castellano a todos los niveles de la sociedad. En Cataluña se reproducen modelos de control lingüísticos en todos los ámbitos —en las aulas, en las universidades, en las oficinas de cultura, en el comercio—, que, junto a las leyes y normas que éstos aprueban y ponen en práctica, conforman una realidad institucional amenazante. No sólo el sistema de normas y reglamentaciones es quien crea el contexto social totalitario. El “miedo” y la “culpabilidad” son dos emblemas que se usan para ejercer presión sobre los hablantes en castellano. El miedo a ser excluido. La culpabilidad de pertenecer a una lengua “imperial”.
6-¿Qué le esperara a Cataluña si se produce una “desagregación” de España? Los actuales síntomas puede leerse como el preludio de un futuro inquietante, pues la dinámica de una sociedad democrática, que rebasa el reduccionismo identitario, se vería gravemente comprometida por regresiones delirantes sustentadas en valores parciales como la lengua. Regresiones que, en el fondo, no esconden sino el juego siniestro de unos poderes que no tienen nada que ver con la libertad esencial de la cultura.
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ENVIADO POR RÉGIS BONVICINO/TELA salvador dali
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